Ciclo de entrevistas a jóvenes gestores: Óscar Soto Arriazu
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¿Podrías contarnos sobre tu trayectoria y lo que te motivó a dedicarte a la gestión sanitaria?
Dedicarme a la gestión sanitaria no es solo una decisión profesional; es una vocación que nace de una vivencia emocional muy profunda. Crecí viendo a mi padre (directivo sanitario) llegar a casa después de un largo día en el hospital y sentarse a seguir trabajando con una pasión y dedicación que, sinceramente, resultaban contagiosas. Esa imagen quedó grabada en mi memoria y se convirtió en el motor de mi trayectoria.
Desde pequeño, incluso mis juegos reflejaban esa influencia: recuerdo que uno de mis primeros videojuegos consistía en construir y gestionar un hospital, marcando estrategias para alcanzar objetivos asistenciales y económicos. No puedo negar que, de algún modo, siempre supe que mi camino estaría ligado a la gestión en el ámbito de la salud.
Tras estas vivencias, estudié Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Complutense de Madrid, especializándome luego con un máster en Gestión y Planificación Sanitaria, un máster en Compra Pública Sanitaria, y un programa executive en Compra Pública Sanitaria basada en valor. Mi carrera profesional comenzó en 2017 en el área de Contratación del Hospital Universitario Infanta Leonor, y ha sido un viaje fascinante desde entonces, pasando por la gestión privada en Hestia Madrid como responsable de Control de Gestión y Servicios Generales y regresando al ámbito público en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón como titulado superior en compra pública sanitaria.
Hoy, como Subdirector de Gestión del Hospital Universitario Severo Ochoa desde julio de este año 2024, asumo el reto de gestionar recursos limitados ante una demanda cambiante, con pacientes cada vez más expertos y pluripatológicos. Creo firmemente en que hay que encontrar fórmulas para incorporar innovación tecnológica que permita a nuestros profesionales mejorar la atención, optimizar diagnósticos, y, en última instancia, elevar la satisfacción de nuestros pacientes, familiares, acompañantes y trabajadores. Todo esto, sin olvidar la necesidad de una gestión eficiente y sostenible.
Mi trabajo y mi capacidad de gestión caminan íntimamente ligados con el compromiso absoluto en la mejora continua. Creo firmemente que cada paso que damos hacia la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia no solo transforma nuestros hospitales, sino también la vida de quienes confían en nosotros para su cuidado
Basándote en los proyectos o iniciativas en los que has participado, ¿cuáles consideras que han sido tus principales aportaciones al sector y qué aprendizajes has obtenido de estas experiencias?
En cada una de mis experiencias profesionales, mi enfoque ha sido claro: gestionar con visión estratégica. Desde mis inicios como técnico en contratación hasta mi rol actual como Subdirector de Gestión, he aprendido que la esencia de la gestión radica en saber definir una estrategia en situaciones de conflicto y tomar decisiones que alineen los recursos con los objetivos institucionales.
En el ámbito de la gestión sanitaria, lo crucial no es tomar decisiones operativas del día a día; lo que realmente se espera de nosotros como directivos es la capacidad de rodearnos de un equipo de expertos que superen nuestro conocimiento en sus áreas específicas: una jefa de suministros que sepa más que yo, una jefa de gestión económica que sepa más que yo, y una jefa de RRHH que sepa más que yo, por ejemplo. Mi labor como directivo es orquestar esas capacidades, alinearlas con la estrategia del hospital y asegurarnos de que cada área contribuya a la misión general de mejorar la atención sanitaria.
Además, es fundamental permitir que nuestros jefes de servicio y mandos intermedios lideren proyectos que les permitan crecer profesionalmente y ganar prestigio dentro de la organización. Cuando ellos crecen, crecemos todos, y la organización se fortalece.
Desde tu perspectiva, ¿cómo ves el futuro de la gestión sanitaria y qué consejos darías a otros jóvenes interesados en seguir este camino profesional?
En el ámbito de la gestión sanitaria, enfrentamos varios retos críticos de cara al futuro. El primero de ellos es la profesionalización del gestor y directivo sanitario. Es fundamental definir con precisión cuáles son las competencias necesarias para liderar en este sector y qué formación y experiencia deben tener. Necesitamos un plan claro que fomente una capacitación académica y profesional acorde con las exigencias de nuestros sistemas de salud.
Otro gran desafío es atraer y retener talento joven. Reconozcamos que es un reto complejo: no podemos ofrecer siempre grandes retribuciones económicas, el reconocimiento social puede ser limitado, y la estabilidad no está garantizada, ya que el cese puede ocurrir en cualquier momento. Esta dificultad se acentúa cuando las condiciones de contratación varían de una comunidad autónoma a otra, complicando la creación de un entorno atractivo para los jóvenes con talento.
Además, la falta de autonomía en la gestión de recursos humanos supone un obstáculo significativo. Si no podemos gestionar con flexibilidad la contratación y despido, corremos el riesgo de perder talento joven que busca un entorno donde su desarrollo profesional esté más asegurado y pueda crecer dentro de la organización sin tantas incertidumbres.
A esto se suma que, además de no poder ofrecer salarios competitivos, nuestros directivos sanitarios tienen responsabilidades jurídicas considerables sobre las decisiones del hospital. Es difícil imaginar que el talento joven se sienta atraído a un entorno así sin mejoras significativas.
Por lo tanto, debemos abordar estos retos con determinación: apostemos por la profesionalización con un plan de capacitación sólido, diseñado por autoridades competentes en gestión sanitaria. Mejoremos las retribuciones económicas de nuestros directivos sanitarios, reconociendo que la gestión también salva vidas. Y, finalmente, otorguemos mayor autonomía en las decisiones estratégicas de recursos humanos para que podamos construir equipos fuertes y comprometidos con el futuro de nuestra sanidad.
Óscar Soto Arriazu
