Ciclo de entrevistas a jóvenes gestores: Marcos Hernández Pereña

Ciclo de entrevistas a jóvenes gestores: Marcos Hernández Pereña

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Ciclo de entrevistas a jóvenes gestores: Marcos Hernández Pereña

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Introducción y Motivación: ¿Podrías contarnos sobre tu trayectoria y lo que te motivó a dedicarte a la gestión sanitaria?

En mi caso, desde la carrera me planteaba la medicina desde una visión más global. Un médico asistencial puede atender a varias decenas de pacientes a la semana, pero desde un enfoque de poblaciones puedes impactar en la mejora de la salud de miles de personas con determinadas iniciativas como los programas de cribado de cáncer. De esa reflexión y vocación, surgió que me decantase por haber la especialidad de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Durante la residencia, que me permitió tener una visión global de cómo funciona un sistema de salud como el nuestro, pude rotar en el Ministerio de Sanidad, en Consejería, en el Servicio de Salud y en el Hospital. Y, progresivamente, me fui interesando por la Gestión Sanitaria, desde una perspectiva técnica del análisis de datos para la toma de decisiones, lo que me llevó a hacer el Máster de Gestión y Planificación para Directivos de la Salud.

Tras este, vinieron varios postgrados orientados a la gestión (Gestión Operativa de Pacientes, Gestión y Dirección de Innovación en Salud). Después, tuve la suerte de poder incorporarme a varios posgrados universitarios de Gestión Sanitaria como docente.

Laboralmente, inicié mi trayectoria directiva en septiembre de 2021 en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés. Allí tenía el reto de gestionar la lista de espera quirúrgica, que se había descabalado en exceso por el impacto de la pandemia, y fuimos capaces de reducir la demora media 100 días en 19 meses.

El SERMAS nos planteaba objetivos ambiciosos de reducción de demoras medias, seguramente de los más ambiciosos de todo el SNS, para mejorar la accesibilidad de nuestros pacientes. Y nosotros redoblamos la apuesta, creyéndonos de verdad que el paciente es el centro del sistema, y propusimos objetivos aún más ambiciosos (como igualar la demora estructural y de rechazo o que ningún paciente esperase más de 120 días para ser intervenido en nuestro centro), lo que convirtió al hospital en una referencia de buena gestión de su lista de espera quirúrgica dentro del SERMAS.

Adicionalmente, durante mi etapa en el ‘Severo’ tenía asumidas las funciones de Coordinador de Calidad del centro y me encargaba del desarrollo de soluciones de business intelligence para la toma de decisiones en gestión, que — poco a poco — se fueron extendiendo a otras dimensiones asistenciales como la medición de la experiencia del paciente o de resultados en salud. Fue una etapa de mucho trabajo y aprendizaje en todos los sentidos.

Tras más de dos años y considerando que había finalizado una etapa, me ofrecieron incorporarme al Hospital General Universitario Gregorio Marañón en febrero de 2024 a la subdirección médica del área quirúrgica con la finalidad de seguir impulsando la mejora de la lista de espera quirúrgica, en la que llevaban mucho tiempo trabajando.

Impacto y Experiencias: Basándote en los proyectos o iniciativas en los que has participado, ¿cuáles consideras que han sido tus principales aportaciones al sector y qué aprendizajes has obtenido de estas experiencias?

Ahora llevo casi tres años como subdirector médico del SERMAS y durante estos años mi trabajo en buena parte ha ido destinado a la gestión eficiente de lista de espera quirúrgica para mejorar la accesibilidad y la gestión del dato (en concreto, la inteligencia de negocio) ha sido una herramienta de soporte esencial para ello.

Creo que las organizaciones necesitan más gente capaz de “pensar fuera de la caja”, de plantearse los problemas y los retos desde perspectivas poco habituales. Es esencial para luchar contra el “siempre se ha hecho así”, que abunda en nuestras organizaciones y supone — en no pocas ocasiones — una lacra para la mejora. Pero eso implica tener directivos que posibiliten espacios y doten de la libertad necesaria para que aflore esa innovación organizativa que tanto necesitamos.

Visión Futura y Consejos: Desde tu perspectiva, ¿cómo ves el futuro de la gestión sanitaria y qué consejos darías a otros jóvenes interesados en seguir este camino profesional?

Actualmente, seguramente tengamos la capacidad de tener los directivos mejor formados que ha habido hasta ahora. Hay muchos postgrados de gran calidad y muchos programas de formación específica dirigida a futuros directivos y a directivos en activo.

Sin embargo, las condiciones laborales de los directivos no han mejorado paralelamente a su cualificación y capacitación. Por hablar de mi área, no es comprensible que un subdirector médico de un hospital público, con dedicación exclusiva y una cantidad inagotable de trabajo, cobre en ocasiones menos que un médico residente con guardias.

Por otro lado, tenemos el reto de cómo se incorpora el talento joven a las organizaciones sanitarias. En los sistemas de salud autonómicos no está estructurado de manera homogénea. En algunas comunidades se realizan concursos públicos para las plazas; en otras son nombramientos directos sin concurso. Encontrar un modelo adecuado, ágil y que fomente la profesionalización directiva es un reto al que se enfrentan todos los servicios de salud.

Además, no siempre está bien establecida la carrera directiva. En ocasiones, hay grandes directivos que llegan a un puesto y no tienen una trayectoria creciente posterior a pesar de un gran desempeño y, también ocurre lo contrario, directivos sin experiencia ni formación, que acaban en grandísimos hospitales.

Si nos vamos al ámbito privado, algunos grupos importantes están cuidando más esa trayectoria profesional con responsabilidades crecientes dentro de la función directiva en el propio grupo, pero es cierto que salarialmente no se ha avanzado tampoco. No es de recibo que un Director Médico, al que se le exige presencialidad mañana y tarde, cobre lo mismo que adjuntos de primer año de determinadas especialidades que sólo van de mañana.

Si queremos, de verdad, profesionalizar la gestión hay que avanzar en el reconocimiento, no sólo económico, de los directivos. Profesionales altamente cualificados, comprometidos, entregados y motivados deben tener incentivos más allá de los puramente vocacionales.

Marcos Hernández Pereña