La sanidad es, cada vez más, un tema de conversación constante, pero difícil de explicar de verdad. Quienes gestionan estas organizaciones conocen bien esa sensación. No solo por lo que ven en sus cuadros de mando, sino porque amigos y familiares acuden a ellos una y otra vez en busca de explicaciones sobre ese ruido sanitario: listas de espera, urgencias saturadas, mensajes políticos que se contradicen. Traducir todo eso en unos pocos minutos es casi imposible cuando hablamos de un Sistema Nacional de Salud de un tamaño enorme y de una complejidad probablemente mayor que la de cualquier otro sector.
Hace unas semanas lanzamos No es país para enfermos, un pódcast documental de ocho episodios sobre política sanitaria que he dirigido junto al periodista Adrián Sebastián, con el apoyo de la Fundación FIC. Nace precisamente de esa dificultad para condensar en una conversación informal lo que ocurre en un sistema tan grande y complejo. El objetivo es ofrecer un relato comprensible de problemas que los gestores conocen bien, pero que no siempre se explican con claridad fuera de los despachos de gestión, y que forman parte del día a día de quienes integran SEDISA.
La pregunta razonable es qué aporta un pódcast a quienes ya están inmersos en la gestión diaria. Al fin y al cabo, muchas de las cosas que se cuentan en No es país para enfermos forman parte del conocimiento tácito de cualquier gestor: cómo influyen los contratos, los conciertos y las formas de pago en lo que ocurre en la consulta, qué significa de verdad trabajar con plantillas tensionadas, qué hay detrás de un indicador de lista de espera o de un parte de urgencias saturadas.
Para un ciudadano de a pie, en cambio, buena parte de esa trastienda es invisible. Lo que ve es el resultado: dificultad para conseguir cita, estancias prolongadas en urgencias o diferencias entre territorios. Traducir en cinco minutos de conversación familiar todo lo que hay detrás de esa experiencia es imposible.
Ahí es donde el pódcast puede ser útil también para quienes gestionan. No es país para enfermos intenta poner palabras, ejemplos y voces a muchos de esos dilemas que los gestores conocen bien, pero que rara vez se cuentan de forma ordenada al exterior. A lo largo de los ocho capítulos participan expertos como Rafael Bengoa, Beatriz González López-Valcárcel, Manel del Castillo, Carina Escobar o Juan Abarca, además de profesionales de distintos ámbitos y pacientes que viven esa realidad en primera persona. Con ellos recorremos temas como la cronicidad y la reorganización necesaria del sistema, el papel de la Atención Primaria, la tensión entre pública y privada, o el dilema entre seguir como estamos, racionar o transformar.
El resultado es un pódcast con ritmo narrativo, fácil de escuchar, que supera ya las 10.000 reproducciones y que busca ser una pieza intermedia: lo suficientemente rigurosa como para que quienes gestionan se reconozcan, y lo bastante accesible como para que pueda compartirse con profesionales, responsables políticos locales, medios, familias o cualquier ciudadano que pregunta qué está pasando con la sanidad.
Si el Sistema Nacional de Salud es una de las estructuras más complejas que tenemos como país, quizá parte del trabajo de la gestión sea también ayudar a explicarlo. El periodismo clásico, muchas veces necesario y valiente, tiende a centrarse en la denuncia y, en ocasiones, a simplificar en exceso el origen de los problemas. En este pódcast hemos intentado mantener un equilibrio difícil: señalar lo que debe mejorar y proponer caminos posibles sin caer en el alarmismo ni en la complacencia.
Si No es país para enfermos, impulsado junto a Adrián Sebastián y la Fundación FIC, sirve para abrir conversaciones con el entorno (profesionales, responsables políticos locales, medios, familias) y para trasladar mejor lo que se sabe y se vive en primera línea, habrá merecido la pena.
Puede escuchar “No es país para enfermos” su plataforma favorita
Christian Bengoa. Responsable de Proyectos e Innovación Organizativa, Hospital Clínico San Carlos (CardioRed1). Codirector de “No es país para enfermos”