La cultura del ‘NO HACER’ en el post COVID19
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Sedisa News
Se estima que las prácticas clínicas que no aportan valor consumen entre un 25 y un 33% de los recursos, “siendo imprescindible que las acciones que se realicen estén cada día más basadas en el valor y no en la productividad”, explica Francisco Dolz, Gerente del Departamento de Salud de Valencia –Hospital Doctor Peset y Presidente de la Agrupación de SEDISA Levante y moderador del Encuentro Digital La Cultura del NO HACER en el post Covid-19, organizado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), con la colaboración de Vifor Pharma y en el marco del Proyecto Colaborativo SEDISA para la Investigación sobre la Gestión del Covid-19 (INGESCOV). Un ejemplo importante es el caso de las transfusiones sanguíneas. “El uso no óptimo de hemocomponentes, ya sea Concentrado de Hematíes, Plasma Fresco Congelado o Concentrado de Plaquetas, conlleva un aumento de la morbimortalidad en pacientes sometidos a transfusión alogénica en los que ésta no fuera requerida”, explica Calixto Andrés Sánchez Pérez, Jefe de Servicio de Anestesiología y Cuidados Intensivos Quirúrgicos del Hospital de Elda. “Se trata de una disminución de calidad asistencial, de resultados clínicos y económicos. Aparte de usar y consumir productos deficitarios, que pueden faltar cuando son realmente necesarios dependiendo de épocas del año o circunstancias sociales”.
El Covid-19 está actuando como catalizador de muchas cosas que deberían haberse hecho tiempo atrás. “La cultura del ‘No Hacer’ es una de ellas y forma parte de la ética como valor de un sistema sanitario y debe evitarse a toda costa que se quiera atribuir a políticas de ahorro o austeridad, por su aportación de valor”, explica Boi Ruiz, Ex Conseller de Sanitat de Catalunya y Profesor de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC). “Forma parte de la decisión clínica y ésta del profesional, pero también debe considerarse en las políticas sanitarias, que deberían rendir cuentas públicas de sus resultados y lo que las haría más objetivas y menos opinables”.
No obstante, existen pocas experiencias en la actualidad en las que un sistema sanitario recoja estratégicamente la cultura del ‘NO HACER’, implemente medidas al respecto y realice la evaluación y seguimiento de dicha implementación. Algo que ha puesto en marcha el Servicio de Salud de Castilla y León, bajo tres premisas importantes: no ser un proyecto a corto plazo, la necesidad de desarrollar y adoptar la cultura del ‘No Hacer’ como aportación de valor y de dotar de herramientas a los profesionales para poder llevarlo a cabo. En palabras de Mª José Pérez Boillos, Directora Técnica de Sistemas de Información, Calidad e Innovación del Servicio de Salud de Castilla y León, “los últimos datos actualizados indican que 214 servicios hospitalarios -el 56% de los que fueron invitados a participar- y el 71% de los centros de salud han implementado recomendaciones de ‘No Hacer’. Además, destaca que en Atención Primaria en 10 de las 12 recomendaciones trabajadas con mayor frecuencia se han producido mejoras”.
La labor no es fácil y se encuentran no pocas barreras. “La cultura de ‘más siempre es mejor’ y de ‘no conciencia de los riesgos que supone la atención sanitaria’, la necesidad de contar con tiempo para explicarle al paciente porqué ya no vamos a hacer algunas prácticas, las dificultades para medir la adherencia a las recomendaciones y la ausencia de herramientas que nos ayuden a recordar lo que tenemos que dejar de hacer en cada paciente que atendemos”, destaca Mª José Pérez Boillos como las más importantes encontradas en la implementación de la cultura del ‘NO HACER’ desde el Servicio de Salud de Castilla y León, trabajo que ha impulsado desde 2017.

