Dr. Julio Zarco Rodriguez. Director Gerente Hospital Infantil Universitario del Niño Jesus. Presidente fundación Humans para la promoción de la Humanización
¿Cuáles son los retos que definirán el futuro de nuestras organizaciones de salud? La Hoja de Ruta 2026 en Gestión Sanitaria, un proyecto conjunto de SEDISA e iSanidad, reúne a una destacada red de directivos multidisciplinares para dar respuesta a esta pregunta. Una iniciativa colaborativa que transforma la experiencia directiva en una guía estratégica fundamental para liderar la sanidad que viene.
La estructura organizativa de los hospitales ha ido evolucionando al unísono de las estructuras sociales. De hecho, podemos afirmar que cada sociedad y cada época histórica ha tenido el hospital que corresponde con respecto a su nivel democrático, social, económico y cultural. Observando la evolución de la atención sanitaria podemos encuadrar perfectamente la época histórica a la que nos referimos. Es por ello interesante observar cual es la actual realidad social e histórica en la que nos encontramos para dilucidar si las organizaciones hospitalarias son adecuadas o por el contrario se encuentran obsoletas. Por otro lado, las organizaciones hospitalarias se sostienen entorno a las dinámicas humanas que se organizan en base a procesos, roles y categorías profesionales y como no, la innovación tecnológica de la que hace gala.
Pese a que la atención sanitaria es tan antigua como el ser humano, pues el cuidado a los semejantes es un rasgo de compasión distintivo de los humanos y tan característico de nuestra especie como la cultura y el arte, la vertebración estructurada en organizaciones podríamos llamarlas hospitalarias se retrotrae de antiguo hasta épocas remotas como el antiguo Egipto, Grecia y Roma. Aunque el impulso fundamental se produce a partir de la edad media entorno a las órdenes religiosas que daban una asistencia de beneficencia a las poblaciones desfavorecidas.
Con la democratización y desarrollo de las estructuras sociales, los hospitales pasaron de ser meramente de atención a incluir la docencia y formación estructurada de sus profesionales, así como la generación de conocimiento a través de la investigacion. En los últimos cuatro o cinco siglos, nuestros hospitales no han variado de manera notable en sus fines, objetivos y dinámicas, siendo hospitales asistenciales, formadores e investigadores. Las estructuras, roles, dinámicas, organizaciones, no han experimentado cambios tan sustanciales en los últimos siglos, pese a que nuestras sociedades se han trasformado en profundidad.
El paradigma de las sociedades participativas, donde como decía el filósofo Karl Popper, la Sociedad Abierta, es el modelo al que debemos transitar, vienen precedidas por sociedades democráticas, plurales y deliberativas. Esto solo es posible a través de la participación activa de la sociedad civil en la co-gobernanza de las estructuras y todo ello exige implementar procesos de cultura de la salud a través de la prevención, promoción y educación para la salud de la población. Solo a través de la integración de los ámbitos de la atención primaria y la atención hospitalaria podemos acercarnos a este ideal.
Siguiendo con este modelo de sociedad abierta, se necesitan organizaciones dinámicas, flexibles, adaptables y, ante todo, participadas por órganos de co-gobernanza donde la sociedad civil sea proactiva en el intento de que el ciudadano se convierta en responsable de su salud y dinamizador y preservador de la organización. Si tomamos la metáfora de una organización hospitalaria como un organismo vivo, que es capaz de tener las mismas dinámicas de crecimiento y desarrollo de un organismo, debemos definir a los hospitales como organizaciones osmóticas, es decir porosas y dinámicas.
Esta metáfora, nos traza el camino de lo que hay que realizar para conseguir estas dinámicas. En primer lugar, conseguir liderazgos humanísticos que contemplen competencias relacionales dentro de los equipos directivos y los mandos intermedios. En segundo lugar, porotizar la organización y para ello debemos crear organizaciones permeables bidireccionalmente. La introducción de la sociedad civil en el interior es crucial y la creación de comités de pacientes utilizando las asociaciones, se ha convertido en una buena opción. Por otro lado, el hospital debe de salir fuera de sus paredes para organizar la cultura de la salud de su tejido social, la responsabilidad social corporativa y una visión 360 grados a través del “One Health”.
Esta trasformación no solo es necesaria, sino que nuestra sociedad y nuestros ciudadanos, no entenderán una organización anclada en el pasado y que no atienda sus necesidades reales, es por ello que el hospital osmótico, se convierte así en una metáfora necesaria y posible.
