El liderazgo transformacional y la participación del paciente marcan la segunda jornada del XVIII Curso de Gestión de Proyectos

  • El nuevo paciente, los modelos organizativos, la gestión ética en el acceso a la innovación terapéutica y el futuro de las profesiones sanitarias constituyen los ejes claves de esta segunda jornada
  • Acreditado con 2 créditos ECTS por la Universidad Europea, más de 3.000 Directivos de la Salud han participado en él desde su primera edición.

Madrid, 6 de marzo de 2026.- La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) celebra hoy, viernes 6 de marzo, la segunda y última jornada del XVIII Curso de Gestión de Proyectos en el Euroforum Infantes de San Lorenzo de El Escorial, un encuentro de referencia que ha reunido a alrededor de 200 Directivos y Directivas de la Salud de toda España con el objetivo de reforzar la profesionalización, el liderazgo y la capacidad transformadora de la Gestión Sanitaria. Organizado por SEDISA y con la colaboración de Johnson & Johnson Innovative Medicine, el Curso está acreditado con 2 créditos ECTS por la Universidad Europea y ha contado, desde su primera edición, con la participación de más de 3.000 profesionales.

Tras la inauguración institucional celebrada ayer, la jornada de hoy se ha centrado en el trabajo práctico en grupos y en el análisis de algunos de los grandes ejes estratégicos que marcarán el futuro del sistema sanitario: los nuevos modelos organizativos, el papel del nuevo paciente, el futuro de las profesiones sanitarias y la gestión ética en el acceso a la innovación terapéutica.

El nuevo paciente y la gestión sanitaria compartida

Uno de los bloques destacados de la jornada ha sido el dedicado al nuevo paciente como clave para rediseñar la gestión sanitaria compartida, coordinado por Juan Antonio Marqués Espí, Director Gerente del Hospital Universitario Sant Joan d’ Alacant y miembro de la Junta Directiva de Sedisa. Durante su intervención, ha subrayado que “el paciente está dejando de ser un sujeto pasivo para convertirse en un agente activo, informado y con voluntad de participar en las decisiones que afectan a su salud”. En este sentido, ha señalado que los ciudadanos reclaman que su voz esté presente no solo en la consulta médica, sino también en los espacios donde se diseñan políticas y servicios sanitarios. Para Marqués, la gestión sanitaria compartida implica “abrir estructuras formales de participación, incorporar la experiencia del paciente en la planificación y evaluar las decisiones con criterios de valor percibido”. Desde el punto de vista organizativo, esto supone adaptar procesos, tiempos y canales de comunicación para que la participación sea real y no meramente figurativa. Asimismo, ha destacado que “cuando el paciente participa mejora la adecuación de las decisiones clínicas, la adherencia a los tratamientos y la confianza en el sistema, puesto que considerar la experiencia del paciente permite detectar errores, ajustar servicios y avanzar hacia una atención más segura y centrada en resultados relevantes”. En cuanto a las competencias necesarias para los gestores sanitarios, ha apuntado la importancia del liderazgo colaborativo, la comunicación y la facilitación de procesos participativos, así como la capacidad para integrar datos clínicos con resultados reportados por pacientes y construir consensos en entornos cada vez más abiertos y transparentes.

Nuevos modelos organizativos más integrados y flexibles

En el bloque dedicado a los modelos organizativos, Candela Calle Rodríguez, Directora Gerente de la Región Sanitaria Barcelona Metropolitana Nord y Directora de los Servicios Territoriales de Salud de la Región y miembro de la Junta Directiva de Sedisa, ha defendido que para la evolución de los sistemas actuales “los modelos organizativos actuales han de avanzar hacia una verdadera integración de los niveles asistenciales que garanticen la trazabilidad de la atención de los pacientes y sus familias: Atención Primaria, urgencias, atención especializada y ámbito sociosanitario. Y, dado el cambio socioeconómico de la población, también es muy necesario integrar los servicios del ámbito social”. Sobre las características que definirán los nuevos modelos de gestión sanitaria, Calle ha señalado que “los nuevos modelos han de ser más flexibles, de manera que el paciente y su familia ‘viajen’ de forma más fácil, ágil y coordinada. La accesibilidad y la capacidad de resolución deben adaptarse mejor a las necesidades reales, teniendo en cuenta el domicilio del paciente y avanzando de forma clara en tecnología e inteligencia artificial”. Respecto al liderazgo necesario para impulsar esta transformación, la directiva ha defendido un enfoque transformacional: “El liderazgo que requiere este cambio es transformacional, capaz de implicar a todos los miembros del sistema para que juntos potenciemos estos cambios. Ha de ser un liderazgo con propósito, más humanista y que integre a todas las generaciones que actualmente conviven en el sistema”. Finalmente ha detallado cuatro dimensiones fundamentales que requieren las competencias de los futuros gestores: personal “requiere carisma, humildad, honestidad y valentía”; relacional “capacidad de relacionarse con los grupos de interés, contar individualmente con cada actor de la transformación y ser capaz de alinear esfuerzos”; técnica “implica tener conocimientos profundos del sector y, sobre todo, capacidad de innovar” y social “ser capaz de velar por la Agenda 2030, incluyendo todos los grupos de interés. En definitiva, personas valientes, honestas, disruptivas y con capacidad de alinear y movilizar”.

Transparencia y equidad en el acceso a la innovación terapéutica

En el ámbito de la gestión ética en el acceso a la innovación terapéutica, Almudena Santano Magariño, Directora Gerente del Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla, ha puesto el foco en el acceso a la información como un reto ético prioritario. Según ha explicado, “el avance de la innovación es más rápido que la capacidad del sistema para evaluarla e implantarla con criterios homogéneos, lo que puede generar asimetrías, variabilidad e inequidad”. Señala que “una gestión ética exige garantizar información contrastada, comprensible y veraz, de forma que las decisiones clínicas integren evidencia, valor y justicia, evitando que la desigualdad informativa se traduzca en desigualdad real de acceso”. También ha subrayado la necesidad de equilibrar la disponibilidad de información con la protección de la privacidad, la seguridad y el consentimiento informado. En relación con la transparencia, ha afirmado que “es una condición esencial para la confianza entre profesionales y pacientes, ya que reduce la incertidumbre, favorece la toma de decisiones compartida y refuerza la autonomía del paciente”. Para garantizar un acceso equitativo a la información en un entorno sanitario digitalizado, ha defendido una estrategia de equidad digital que evite nuevas brechas, con infraestructuras adecuadas, contenidos adaptados y apoyos específicos para colectivos vulnerables, así como estándares de calidad, interoperabilidad y ciberseguridad. Finalmente, ha señalado que “los gestores sanitarios deben actuar como garantes de valor y derechos, liderando una gobernanza ética que integre evidencia, valores y sostenibilidad, promoviendo la participación de profesionales y pacientes desde el inicio y asegurando que la tecnología amplifique, y no sustituya, la dimensión humana del cuidado”.