CardioRecupera propone transformar la atención al shock cardiogénico con un modelo basado en valor, continuidad asistencial y equidad

  • El documento presentado por SEDISA, con la colaboración de Johnson & Johnson MedTech, en el Foro Nacional sobre Salud Cardiovascular, aboga por una atención multidisciplinar, centrada en el paciente y orientada a resultados en salud.
  • Uno de los principales retos es la organización asistencial tanto en la fase aguda, con el diseño e implantación del shock team, como en la fase extrahospitalaria, con la atención continuada y el diseño de programas de rehabilitación. Esta cuestión debe ser abordada por los gestores mediante el diseño de programas y líneas de actuación que faciliten el trabajo de los profesionales y estén orientadas a la mejora de resultados en salud.
  • Además de la continuidad asistencial, los pacientes reclaman un seguimiento estructurado entre Atención Hospitalaria y Atención Primaria, con información clara sobre su evolución, tratamiento y señales de alerta. También demandan un acceso equitativo a los programas de rehabilitación cardíaca, independientemente de su lugar de residencia, y apoyo psicológico y social para afrontar el miedo y los cambios que deja un infarto o un shock cardiogénico.

Madrid, 13 de noviembre de 2025. – La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), con la colaboración de Johnson & Johnson MedTech, han presentado en el Foro Nacional sobre Salud Cardiovascular el documento Conclusiones y Recomendaciones de la Reflexión Estratégica – CardioRecupera: Impulsando la Recuperación Cardíaca. Se trata de una iniciativa desarrollada con el aval de CardioAlianza, que propone un nuevo modelo organizativo para abordar el shock cardiogénico y mejorar la recuperación cardíaca y funcional de los pacientes.

Este trabajo, fruto de un año de reflexión con expertos de distintas disciplinas y territorios, define un marco estratégico de actuación basado en la detección precoz, la intervención rápida y la continuidad asistencial tras el alta hospitalaria. “El valor de este documento radica en que combina la visión clínica con la perspectiva de Gestión sanitaria, convirtiendo la evidencia en propuestas concretas, viables y adaptables a cada realidad organizativa”, destaca Patricia Alonso, Miembro de la Junta Directiva de SEDISA. “Se trata de una guía práctica para transformar la atención al shock cardiogénico y la recuperación cardíaca, impulsando su transformación desde un modelo reactivo a uno basado en valor y resultados en salud”.

El shock cardiogénico, una de las formas más graves de insuficiencia cardíaca, presenta una mortalidad cercana al 50% y requiere una atención urgente, coordinada y especializada. En palabras de Juan Bustamante Munguira, Cirujano Cardiaco del Hospital Universitario de Valladolid, “uno de los principales retos es la organización asistencial tanto en la fase aguda, con el diseño e implantación del shock team, como en la fase extrahospitalaria, con la atención continuada y el diseño de programas de rehabilitación. Esta cuestión debe ser abordada por los gestores mediante el diseño de programas y líneas de actuación que faciliten el trabajo de los profesionales y estén orientadas a la mejora de resultados en salud”. Asimismo, para trasladar a la práctica clínica diaria las conclusiones del documento, este experto destaca que “es fundamental conseguir una concienciación en primer lugar de los profesionales implicados en el tratamiento del shock cardiogénico, pero también de aquellas personas encargadas de diseñar los programas asistenciales”.

Entre las principales recomendaciones figuran la designación de centros de referencia regionales especializados, la creación de equipos multidisciplinares con disponibilidad 24/7, la promoción de un programa nacional “Código Shock” y la medición sistemática de resultados y calidad de vida del paciente. En relación a los pasos para avanzar hacia una mejor recuperación cardíaca desde la Gestión Sanitaria, Patricia Alonso destaca la actuación en tres frentes: “Implantar redes asistenciales estructuradas para la atención del shock cardiogénico, asegurar la continuidad asistencial y la rehabilitación cardíaca de estos pacientes y avanzar hacia una cultura del dato que mida resultados y valore la experiencia del paciente. Solo así podremos impulsar una recuperación cardíaca más eficiente y equitativa”.

Para el Presidente de SEDISA, José Soto Bonel, “los Directivos de la Salud tienen una responsabilidad esencial en impulsar programas de rehabilitación cardíaca de alto valor, integrando niveles asistenciales, asegurando calidad y promoviendo la medición de resultados. El documento evidencia que debemos pasar de medir procesos a medir resultados reales para el paciente”. En la misma línea, Raquel Vázquez Mourelle, Subdirectora Xeral de Atención Hospitalaria del Servicio Gallego de Salud (SERGAS), aboga por “homogeneizar la formación, reforzar la retroalimentación del registro autonómico y usar los indicadores de calidad para ajustar protocolos y reducir tiempos críticos”.

“El documento es una buena síntesis del abordaje del shock cardiogénico en España, con recomendaciones prácticas para todos los actores implicados”, concluye Juan Bustamante. Asimismo, es fundamental realizar un llamamiento a alinear políticas públicas, Gestión Sanitaria y conocimiento clínico para lograr sistemas más coordinados, equitativos y centrados en el paciente.

Visión del paciente: continuidad, equidad y humanización

El foro también ha dado voz a las asociaciones de pacientes. “Queremos tener un papel activo en la recuperación cardíaca. Nuestra participación ayuda a que los programas sean más humanos, personalizados y sostenibles, favoreciendo una recuperación más eficaz y duradera”, explica Tomás Fajardo, Presidente de CardioAlianza. Y subraya como demandas clave las siguientes: “Los pacientes piden, ante todo, continuidad asistencial. Quieren sentirse acompañados una vez que salen del hospital, no abandonados a su suerte. Reclaman un seguimiento estructurado entre Atención Hospitalaria y Atención Primaria, con información clara sobre su evolución, tratamiento y señales de alerta. También demandan un acceso equitativo a los programas de rehabilitación cardíaca, independientemente de su lugar de residencia, y apoyo psicológico y social para afrontar el miedo y los cambios que deja un infarto o un shock cardiogénico. En definitiva, buscan un Sistema más coordinado, cercano y centrado en la persona, tal como propone el documento en sus apartados sobre continuidad asistencial y atención centrada en la persona”.

Además, Tomás Fajardo destaca “la incorporación de herramientas de evaluación de calidad de vida y resultados percibidos por el paciente (PROMs), que permitirán medir lo que realmente importa: cómo vive y se recupera cada persona. Este enfoque es un paso adelante hacia un sistema verdaderamente centrado en el paciente”.

Galicia, ejemplo en el abordaje integral al shock cardiogénico y la recuperación cardíaca

Desde Galicia, la Subdirectora Xeral de Atención Hospitalaria del Servicio Gallego de Salud (SERGAS), Raquel Vázquez Mourelle, ha compartido la experiencia de implantación de un modelo integral en su comunidad, donde primero se realizó un trabajo previo intenso de un año para tener un consenso entre diferentes especialidades médico y quirúrgicas de cómo tenía que ser este programa, cómo tenía que ser la atención y qué modelo se quería. “El pasado 1 de noviembre hizo un año de su implantación. Se trata de un programa que se hizo corporativo, que tiene el impulso de la Dirección General de Asistencia Sanitaria, que al final es quien tiene la posibilidad de mover tantos recursos y capacidad para coordinar a todos los hospitales y profesionales de la comunidad autónoma, lo que es un aspecto clave para el éxito”, explica Raquel Vázquez Mourelle. “Como primera gran ventaja más inmediata y tangible en la aplicación del código SERGAS es la estandarización de la determinación del lactato como marcador de hipoperfusión (y de forma muy precoz) por todos los profesionales que participan en la atención al shock cardiogénico en el SERGAS”.

En relación a las oportunidades para mejorar la coordinación entre niveles asistenciales en estos procesos, Raquel Vázquez Mourelle destaca que “uno de los aspectos más relevantes es la transferencia del paciente con el 061, tanto en el hospital emisor como en el hospital receptor. En este sentido, los aspectos de mejora detectados en el balance del primer año son fáciles de solucionar y aportan gran mejoría, por ejemplo, realizar la llamada al 061 una vez el paciente esté preparado, minimizar el número de bombas en cada traslado, la importancia de la transmisión de datos desde el hospital emisor al receptor y gestionar el retorno del material asegurar en el hospital receptor la presencia de personal suficiente”.

En cualquier caso, esta experta indica que siempre se mejora reforzando la comunicación bidireccional y, en tiempo real, entre los equipos de unidad cuidados intensivos, urgencias hospitalarias y 061, los hospitales remitentes y los centros de referencia, compartiendo e incorporando los datos clínicos y de monitorización del paciente a tratar. “También es clave homogeneizar la formación y simulación conjunta entre profesionales de distintos niveles para consolidar un lenguaje clínico común y mejorar la toma de decisiones compartida”, explica.