Disrupción digital en salud en innovación tecnológica, ¿es el momento del Business Angel Sectorial en España?
Ricardo Llavona Fernández
En Directiv@s
Es innegable que todos somos conscientes, en mayor o menor medida o a diferente intensidad, que la “disrupción digital” es una variable creciente en nuestro día a día, pero ¿qué pasa en nuestro entorno profesional?
La industria de la salud históricamente ha sido reticente a los cambios disruptivos generados por tecnologías exponenciales, lo cual es habitual en sectores altamente regulados o con alto peso de la experiencia profesional de sus trabajadores.
Si queremos que la disrupción digital en salud se consolide es necesario que responda a las necesidades reales del sector y demuestre las posibles capacidades que probablemente sea capaz de producir. Los resultados de los pacientes podrán mejorar porque la tecnología apoyará inteligentemente la gestión de la salud a largo plazo y los episodios a corto plazo de enfermedad o lesión. Los profesionales clínicos y sus organizaciones emplearán su tiempo en su competencia básica, la atención de los pacientes, en lugar de perder el tiempo de gestión de los procesos. Tendrán acceso en tiempo real a toda la información que necesiten. La computación será mucho más ubicua, pero mucho menos visible. El personal dedicará mucho menos tiempo a tareas administrativas y comunicación rutinaria, ya que la automatización, el reconocimiento de voz y el procesamiento del lenguaje natural se volverán más comunes. Nuevos roles y competencias serán agregados al cuadro gerencial en el cuidado de la salud — lo más importante es el análisis y la capacidad de realizar las preguntas acertadas para extraer la información correcta de ingentes cantidades de datos generados. Los profesionales deberán desarrollar una gama más amplia de habilidades de consultoría y entrenamiento, para explicar las formas en que pueden interactuar y capacitar a sus pacientes. Las fronteras organizacionales y profesionales serán mucho menos visibles, ya que los sistemas integrados de información y comunicación podrán resolver muchas de las divisiones actuales entre los niveles asistenciales. Esta innovación tendrá un ciclo estratégico en el que ya nos encontramos inmersos y debemos contribuir a su desarrollo.
En este escenario el asesoramiento de los profesionales del sector es imprescindible para los emprendedores, aumentando la legitimidad científica de sus proyectos y mejorando el acceso a la financiación. Mientras en nuestro entorno esto es muy poco frecuente todavía, en otros países este fenómeno ha sufrido un crecimiento exponencial. En Estados Unidos, algunos países de la Unión Europea y de forma muy intensa en países del eje asiático, la migración de médicos hacia el espacio de desarrollo de tecnología de la salud es notable.
La posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, el reto de desarrollar nuevas soluciones, encontrar nuevas motivaciones más allá de la práctica clínica, contribuir a que la disrupción tecnológica vaya por el camino adecuado, prestigio social al desarrollar acciones de impacto real…son algunas de las motivaciones declaradas. Pero también es creciente la figura del profesional sanitario emprendedor/inversor.
Si queremos entender cómo el profesional sanitario adopta esta figura de emprendedor/inversor es fundamental conocer el término “BUSINESS ANGEL”. AEBAN (Asociación Española de Business Angels www.aeban.es) define un Business Angel como un individuo que toma sus propias decisiones de inversión y que aporta su propio dinero, y en ocasiones su tiempo, a empresas no cotizadas promovidas por personas que le son ajenas. Aunque invierte en cualquier etapa del desarrollo, el Business Angel desempeña un papel fundamental en la creación de empresas innovadoras al apoyar a los emprendedores en las fases iniciales del ciclo de vida de sus empresas (pre-semilla y semilla).
Una empresa en fase Pre-Semilla está asociada con la fase de desarrollo, prueba de concepto y el objetivo de alcanzar el producto mínimo viable. Es el momento en el que los Business Angels analizan el potencial de la idea, pueden colaborar en la co-fundación, la asesoría y en la generación del camino para la validación del producto. La fase siguiente es la fase Semilla, donde la inyección de capital ayuda a la tracción, investigación y desarrollo, acciones iniciales de difusión y marketing hasta alcanzar los primeros resultados en mercado. En un entorno tan atomizado como el Sector Sanitario, el conocimiento profundo del profesional sanitario directivo puede resultar imprescindible para estas Bio-Empresas emergentes en su desarrollo y crecimiento.
La Asociación Española de Business Angels, en su informe anual 2017, presenta un escenario claramente creciente en nuestro país con unas características definidas.
Los inversores ángeles cubren un amplio espectro de inversión, desde un 4,6 % que reporta una capacidad de inversión inferior o igual a 5.000 euros anuales, hasta una cantidad máxima de 5.000.000 de euros. Para lograr una mejor diversificación del riesgo, el 85,1 % de los inversores busca principalmente invertir hasta 50.000 euros por empresa. Solo un 4,4 % de los inversores estaría dispuesto a invertir más de 100.000 euros por empresa.
En términos generales, esta inversión en sectores de salud y equipos médicos está creciendo, pero es importante diferenciar los grandes matices existentes entre la inversión en biotecnología, dispositivos médicos y tecnología en salud o la también llamada salud digital. Aspectos regulatorios, tiempos de desarrollo, experimentación animal y validaciones clínicas, necesidades de inversión y curvas de incremento de valoración totalmente diferentes, hace que sea especialmente el asesoramiento correcto.
Con la inversión en tecnología de salud marcando récords en el primer cuatrimestre del año 2017 y con una proyección hacia el nivel máximo de la historia (www.cbinsights.com) en el mercado americano, líder claro del sector, es importante revisar qué es lo que está ocurriendo en nuestro medio. Según el último informe anual de ASEBIO (Asociación Española de Bio-Empresas www.asebio.es), la intensidad inversora en España mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y la creación de Bio-Empresas no para de crecer y el sector representa el 8,6 % del PIB de nuestro país.
El sector de la biotecnología se caracteriza por ser un sector de ciclo largo, donde las empresas requieren de volúmenes de inversión elevados para financiar sus desarrollos y que, al tener un alto componente tecnológico, están sujetos a un riesgo de fracaso elevado. Debido a lo anterior, las empresas requieren de una financiación estable a medio y largo plazo, que les permita cubrir el periodo de intensa actividad inversora hasta que los desarrollos puedan ser lanzados al mercado y los ingresos puedan asegurar su sostenibilidad financiera.
Las Bio-Empresas contribuyen a generar riqueza en el país y a afrontar algunos de los principales retos sociales a los que nos enfrentamos.
Es innegable que el escenario es complejo y es muy difícil encontrar el “quién”. La mayor parte de los inversores particulares o incluso familias con importante tradición inversora, prefieren realizar y mantener inversiones en sectores más tradicionales o con rentabilidades a corto plazo, aunque sensiblemente inferiores que las que se pueden obtener en el escenario de las bio-empresas. Incluso es más habitual observar inversiones en el sector hospitalario sin contemplar la posible inversión en la innovación que se genera en dichas instituciones.
Buscar realizar inversiones de “impacto” resulta una opción que debería ser altamente atractiva, no solo por el retorno financiero sino también por el valor que puede aportar dicha inversión. Y no tenemos que ir muy lejos a buscar iniciativas que son replicables en nuestro medio. Un ejemplo para la generación de oportunidades de inversión es Healthequity SGCR (http://www.rivaygarcia.es/es/private_equity/entities/healthequity_scr), impulsada por el Colegio de Médicos de Barcelona, el punto culminante desde hace varios años del proyecto de apoyo al médico emprendedor iniciado en esta entidad colegial, con el apoyo de empresas del sector y entidades institucionales, fomentando el emprendimiento médico y las oportunidades de inversión en este entorno.
A la vista de todo lo expuesto ¿Por qué no empezamos ya?
