Es necesario que los facultativos asistenciales asuman el liderazgo de los servicios médicos

Es necesario que los facultativos asistenciales asuman el liderazgo de los servicios médicos

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Es necesario que los facultativos asistenciales asuman el liderazgo de los servicios médicos

José Antonio Moreno. Presidente GIHSA Consulting

SECCION: En Directivos

Éste es un tema en el que las opiniones pueden estar encontradas. Para algunos “dirigir es una profesión”. Consecuentemente, en los puestos directivos debe haber “profesionales de la dirección”. Un médico asistencial es un profesional de la asistencia médica que solo podrá ser un aficionado en la gestión de los servicios sanitarios. Para conseguir resultados de eficiencia en la gestión de los servicios médicos se requieren profesionales eficaces. Precisamente, pensando de esta manera, y queriendo ser un buen directivo profesional, decidí hace más de treinta años dejar la actividad asistencial, como urólogo, y dedicarme plenamente a la dirección de hospitales, cosa que hice durante todo este tiempo, de forma casi ininterrumpida.

Pero no me refiero a la alta dirección de los centros, gerencia o direcciones, sino a la gestión de los servicios médicos. En estos puestos de la dirección intermedia de los hospitales, el mix de conocimientos, capacidades, habilidades, aptitudes y experiencia, que se requieren para lograr la excelencia, creo que es diferente. Por otra parte, una de las condiciones para el liderazgo es pertenecer al grupo que hay que liderar.

He podido comprobar en estos treinta años que entre los facultativos se dan los mejores gestores de sus servicios, cuando coincide que el jefe formal, el directivo oficial, es, además, el líder del equipo de profesionales del servicio. En estos casos el servicio funciona de forma excelente, los resultados suponen un extraordinario valor añadido a los recursos consumidos, la eficiencia (productividad, calidad y costes) es óptima.

Insisto, he podido comprobar, a lo largo de los últimos treinta años, excelentes resultados logrados por médicos asistenciales que compaginaron su actividad asistencial con su función como líderes y directivos de los servicios donde trabajaban. Pero también he podido comprobar que coincidían dos circunstancias en todos los casos de excelente gestión por parte de los médicos asistenciales: el liderazgo del equipo y la temporalidad. Estas dos circunstancias influyen más en los resultados de excelencia que los conocimientos directivos, las habilidades y las aptitudes.

Cada líder tiene su propio ciclo de vida, pero todos son capaces de conseguir la cooperación de los demás durante un periodo de tiempo, con un comienzo, un desarrollo creciente, un periodo de estancamiento y un final. El desgaste es inevitable y al final el mismo equipo se cansa y se vuelve refractario a la influencia del líder.

Estos excelentes gestores médicos lo son durante un tiempo determinado, cuya duración depende de cada líder y de las características de los miembros de su equipo. He podido comprobar como algunos de estos directivos, jefes de sus servicios, fueron conscientes de este desgaste y hubieran deseado ser substituidos, si ello no hubiese supuesto una especie de destitución o perdida de derechos adquiridos.

Estos excelentes gestores médicos lo son porque son capaces de liderar al equipo de profesionales de su servicio. Son capaces de hacer sentir el deseo de cooperar, de conseguir la voluntaria participación de todos en la tarea común. No se esfuerzan por convencer o influir en los demás por métodos coercitivos. Sencillamente, les hacen sentir el deseo de cooperar, de participar en las funciones y actividades del servicio.

El jefe líder sabe que los profesionales del servicio confían en él. Sabe también que no puede dirigir un servicio si los médicos del mismo no le consideran su jefe, su líder, y cuando se llega a un límite de no aceptación unánime, sabe que debe ser substituido por otro miembro del equipo con su capacidad de liderazgo intacta.

Necesitamos más lideres y nos sobran directivos y este hecho se produce porque el sistema no se adapta suficientemente al fenómeno evolutivo del proceso de liderazgo. Los jefes vitalicios, confundiendo la categoría profesional con el puesto de trabajo, hacen imposible el fluir continuo de lideres a medida que son necesarios. Es por ello que se precisa una revisión de la situación, porque la introducción del llamado puesto funcional, con designación directa, como puesto de confianza, tampoco garantiza la presencia del mejor líder del momento al frente de los equipos de profesionales de los servicios.

Este jefe debe ser líder desde el principio, y debe dejar de ser jefe cuando no pueda seguir siendo líder, porque su función principal no es manejar números (objetivos, cuotas de actividad, indicadores de calidad, etc.) sino personas. Su principal trabajo consiste en lograr acuerdos y compromisos con el equipo y con los profesionales. Conseguir su cooperación, participación y compromiso.

Es probable que la temporalidad de esta función de liderazgo requiera que, la carrera profesional médica, contemple la diferencia entre categoría y nivel de estatus o grado de desarrollo profesional, de forma claramente diferenciada con la ocupación temporal de un puesto de trabajo directivo.

Nunca a lo largo de todos estos años como gerente de hospital, el director médico de mi equipo fue un directivo profesional. Siempre fue un medico asistencial con capacidad de liderazgo suficiente, que casi siempre pudo hacer compatible su trabajo de director médico con una mínima actividad asistencial (internista en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, cirujano y después patólogo en el Gregorio Marañón de Madrid, dermatólogo en el clínico de Tenerife, etc.). Creo que todos, sin excepción, fueron capaces de conseguir resultados excelentes.