Gestión de las listas de espera en directivos

Gestión de las listas de espera en directivos

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Gestión de las listas de espera en directivos

José Antonio Moreno

Firma invitada

Se produce lista de espera de pacientes porque la demanda es superior a la oferta. En sentido, la gestión de las listas de espera se centra en el seguimiento de la demanda y la oferta, comparándolas con la capacidad.

Cuando hay lista de espera de pacientes todos los pacientes que necesitan ser atendidos “entran” en lista de espera (LE) y “salen” de LE cuando son atendidos. Si la “salida” de pacientes de la LE es mayor que la “entrada”, la LE disminuirá, si son iguales “salidas” y “entradas”, la LE se estabilizará, y si “salidas” es menor que “entradas” la LE aumentará.

Manteniendo constantes los recursos disponibles, el aumento de la oferta se consigue aumentando el índice de ocupación de la capacidad. Para lograrlo, es preciso calcular la capacidad. Veamos cómo gestionar la LE, en un servicio de Otorrinolaringología.

Si “salidas” de la LE es menor que la capacidad de atención del servicio de ORL, podrá aumentar si se mejora la eficacia de la gestión, y se podrá disminuir la LE. Si “salidas” es mayor que la capacidad, solo se podrá disminuir la LE si aumenta la capacidad de atención del servicio de ORL.

La gestión de las LE del servicio de ORL se basa, por lo tanto, en el control de entradas y salidas de pacientes de la LE y el cálculo de la capacidad de atención del servicio. El indicador básico de la gestión de las LE es el tiempo de demora, que depende del flujo de entradas/salidas.

1. Gestión de la lista de espera de hospitalización

El Servicio de Otorrinolaringología del ejemplo, tiene 8 camas y en 2018 su estancia media (EM) fue de 3,32 días y se produjeron 2.216 estancias, con un índice de ocupación, por lo tanto, de 0,76. Ingresaron 2.216/3,32 = 668 enfermos y su lista de espera era de 553 enfermos.

La capacidad de hospitalización del servicio es 365 días por 8 camas igual a 2.920 estancias. La diferencia es 2.920–2.216 = 704 estancias no ocupadas. Los enfermos que podrían haberse ingresado son 704 estancias dividido por 3,32 (EM) igual a 212 enfermos. La LE habría disminuido hasta quedar en 553–212 = 341 enfermos.

Para gestionar de forma eficiente la lista de espera de hospitalización, es imprescindible calcular la capacidad de la hospitalización del servicio.

2. Gestión de la lista de espera de Intervenciones quirúrgicas

El Servicio de Otorrinolaringología tiene 1 quirófano y en 2018 (247 días laborables) se produjeron 848 intervenciones quirúrgicas y se utilizaron 1.228 horas, luego el tiempo promedio por intervención es de: 1.228 x 60 / 848 = 87 minutos.

La jornada quirúrgica es de 7 horas diarias. En consecuencia, el tiempo disponible por quirófano y año será: 247 x 7 = 1.729 horas. Es decir 103.740 minutos.

La capacidad estimada del quirófano es de 1.192 intervenciones, ya que 103.740/87 = 1.192 intervenciones como máximo. Los datos indican que en dicho periodo entraron en LE 809 pacientes. La diferencia (1.192–809 = 383) supone una drástica disminución de la LE quirúrgica.

Para gestionar de forma eficiente la lista de espera quirúrgica, es imprescindible calcular la capacidad quirúrgica del servicio.

3. Gestión de la lista de espera de consultas externas

El Servicio de Otorrinolaringología tiene 6 consultorios. Las horas disponibles son: 6 consultorios x 247 días x 7 horas = 10.374 horas. Las horas utilizadas, según el horario de consultas de la agenda fueron: 6 consultorios x 247 días x 5 horas = 7.410 horas.

En 2018 se produjeron 31.755 consultas de las que 12.702 fueron primeras y 19.053 sucesivas. El índice sucesivas/primeras fue 1,50. En la lista de espera ingresaron 35.220, enfermos en el año 2018 y salieron 31.755, como se ha dicho. La lista de espera creció 35.220–31.755 = 3.465 enfermos.

El tiempo consumido en minutos fue: 7.410 horas consumidas x 60 minutos = 444.600 minutos consumidos. El tiempo consumido por un proceso de consulta externa (1 primera + 1,5 sucesivas) fue: 444.600 minutos / 12.702 procesos (primeras) = 35 minutos. Se puede aceptar que una primera consulta consume 20 minutos y una sucesiva 10 minutos, ya que:

20 + 1.5 x10 = 35 minutos

La capacidad máxima del consultorio es: 10.370 horas disponibles x 60 minutos = 622.200 minutos.

622.200 minutos disponibles / 35 minutos consumidos por proceso = 17.777 procesos

Es decir: primeras consultas = 17.777

Consultas sucesivas = 17.777 x 1.5 = 26.666 consultas sucesivas.

17.777 + 26.666 = 44.443 consultas totales de capacidad

La diferencia entre capacidad y realizado en el año 2018 fue;

44.443–31.755 = 12.688 enfermos.

En 2018 la lista de espera podría haber disminuido en:

12.688–3.465 = 9.223 enfermos

4. Estrategia general en la gestión de la lista de espera

Se acepta en general que en sanidad no se cumplen las leyes del mercado, es decir, la relación entre oferta y demanda. Se asume también que la oferta es el principal generador de demanda. La experiencia demuestra que si se aumenta la oferta aumenta la demanda y a largo plazo las listas de espera.

Por todo lo anterior se desprende que no es buena estrategia aumentar la oferta de servicios, sin más, para disminuir las listas de espera. No es acertado gestionar la “salida” de las listas de espera. Es necesario actuar en la “entrada”, disminuyendo la demanda de servicios. Ello requiere analizar el circuito del paciente (consulta, hospitalización, quirófano).

Lista de espera quirúrgica, sin lista de espera en consultas, no se resuelve aumentando las sesiones quirúrgicas, sino disminuyendo las horas de consulta.

Una buena estrategia podría ser:

1. Definir la oferta quirúrgica en función de la capacidad del quirófano.

2. Establecer la adscripción de camas de acuerdo con la oferta quirúrgica.

3. Establecer las horas de consulta en función del número de pacientes que generan las consultas de acuerdo con la dotación de camas y oferta quirúrgica.

4. Si después de todo lo anterior sigue aumentando la lista de espera, se requiere aumentar la oferta quirúrgica y todo el circuito, camas y consultas, o disminuir la población adscrita.

5. La lista de espera estable no es indicador de falta de recursos. Lo importante a corregir es la demora en la atención. El objetivo debe ser demora equitativa y razonable, con lista de espera estable.

Una gestión eficiente de las listas de espera de pacientes, en una unidad asistencial, comienza por el cálculo de la capacidad asistencial de la misma.