El entresijo del conocimiento entrelazado del directivo o directiva saludable (de salud)

El entresijo del conocimiento entrelazado del directivo o directiva saludable (de salud)

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Jose Flores Arias. Gerente del Área Sanitaria de Pontevedra y O Salnés

¿Cuáles son los retos que definirán el futuro de nuestras organizaciones de salud? La Hoja de Ruta 2026 en Gestión Sanitaria, un proyecto conjunto de SEDISA e iSanidad, reúne a una destacada red de directivos multidisciplinares para dar respuesta a esta pregunta. Una iniciativa colaborativa que transforma la experiencia directiva en una guía estratégica fundamental para liderar la sanidad que viene.

Entrados ya, sobradamente, en el esperado año 2026, seguimos creando temática, avances, mejoras, en fin, “pensando”, ya que es lo que se espera de un directivo o directiva diligente, admirado y respetado.

Pensemos, insisto, en todo lo que la sociedad sanitaria y no tan sanitaria, espera de nuestras fantásticas maquinarias de producir salud para las personas, eso sí, con cabeza, privilegiada, con el gasto adecuado, con un impacto en el planeta contenido; con la última tecnología, lo más digital posible, pero sin olvidarnos de la parte humana, que solo pueden darla los humanos; humanización o dulcificación y muchas cosas más que a buen seguro ya se nos han ocurrido cientos de veces, seamos valientes y pongámoslas en prácticas en este año.

No me olvido, las “personas”, todas ellas; nuestros compañeros que hacen cada día que la salud ronde nuestras vidas y por supuesto los afamados directivos y directivas que deberíamos de ser, sin olvidarnos de los destinarios de nuestra magia. Los primeros son profesionales, no cabe duda, y los segundos regular, no porque yo lo dude, echemos un vistazo a nuestro alrededor y comprobemos cuantos de nosotros hemos hecho de esta noble arte un objetivo de vida profesional.

Comentemos, de forma sutil, algunos de los temas que, al menos a mí, me rondan cada día en esta programación de la ruta de la gestión profesional sanitaria del presente año. Empecemos por el principio, ya que como decía uno de mis maestros en mis primeros pasos como médico, “lo primero es lo primero”.

Me inquieta como hacer una propuesta firme de profesionalización del sector, sin límites por motivos varios, retributivos, amenazas externas, racanería forma va, inadecuación para el desempeño del puesto, invasores desautorizados, etc.

Cuidemos, entusiasmemos y formemos con el suficiente mimo a esos nuevos líderes con los que todos nos cruzamos cada día. No todo el mundo está hecho para ser un buen dirigente, un buen líder, tampoco no todos quieren. El objetivo está ahora en el complicado proceso de “ojear” líderes, y tentar con objetivos claros y entusiasmo abundante a los elegidos. Selección, renovación continua y por supuesto diligencia y actividad. Somos líderes de una comunidad a la que hemos de dar ejemplo impecable, no todos pueden, pero los que sí puedan, deberán de aprender a ser líderes en las escuelas de la sabiduría del buen directivo o directiva, estrictos en el cumplimiento de los horarios, en la sonrisa y el talante, en la mano firme pero negociadora y sobre todo en la consecución de los principales objetivos de nuestras misiones gestoras, sin abrumar, discretos pero brillantes.

Volviendo unas líneas atrás, si lo primero ya lo hemos conseguido, vendrá lo segundo, no por ello necesariamente menos importante. ¿Cuáles son los retos?, muchos tal vez o quizás menos, ordenados y claros, eso sí, todos los que decidamos serán objeto de desarrollo simultáneo, nadie duda de la capacidad en multitarea de los equipos directivos, como aquellos antiguos artilugios de oficina.

Sigo insistiendo en nuestro papel relevante en la sociedad general, ahondemos en convenios con las universidades, seamos los verdaderos interlocutores con las administraciones, de este colectivo profesional del que formamos parte.

Tenemos la obligación profesional y moral del respeto al mundo en el que vivimos. Conductas estratégicamente eficientes, ahorradoras de consumos innecesarios, menos contaminantes y sobre todo medibles, apreciables y conseguibles.

En un mundo sanitario en constante transformación, tecnologías que nos atropellan cada día, en obsolescencias programadas, en el que cada vez irrumpen profesionales de nuevas categorías inimaginablemente sanitarias hasta hace poco, será por algo y sobre todo para algo.

No queda otra opción, el mundo sanitario ha estado ligado obligadamente al desarrollo tecnológico y digital. Hemos aprendido como directivos y directivas a creer en los muchos proyectos basados en inteligencia artificial, porque ayudan, permiten a los profesionales ocupar su tiempo laboral en misiones que aporten valor, mientras que nuestra compañera artificial nos complementa en la consecución de resultados en salud y el beneficio de nuestras poblaciones objetivo.

Por delante un año de avances, de creencias, de logros a conseguir, de actividades vertiginosas y para todo ello, el conocimiento del directivo o directiva deberá de ser complejo, de fuentes entrelazadas que enriquezcan el brote del producto final, nuestra sanidad.