El proyecto de Previsibilidad Oncohematológica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ganador de la II Edición de los Premios Kreando Konocimiento

  • La iniciativa, liderada por la farmacéutica especialista Sara Barbadillo, farmacéutica oncológica, ha ganado la II Edición de los Premios Kreando Konocimiento impulsados por SEDISA y Kyowa Kirin.
  • El proyecto logra crear un calendario de perfusiones más estable y previsible, evitando retrasos y cancelaciones en los tratamientos oncológicos.
  • El galardón reconoce el papel estratégico de la Farmacia Hospitalaria en la mejora de la eficiencia organizativa y la Gestión Basada en Valor dentro del Sistema Nacional de Salud.

Madrid, 29 de abril de 2026. – La necesidad de transformar los procesos hospitalarios para poner verdaderamente al paciente en el centro del Sistema se ha materializado con éxito en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander). Un proyecto de optimización asistencial impulsado desde su Servicio de Farmacia Hospitalaria ha resultado ganador en la II Edición de los Premios Kreando Konocimiento, un certamen organizado por el Observatorio de la Gestión Basada en Valor de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), con la colaboración de Kyowa Kirin.

Estos galardones, referentes en el sector de la Gestión Sanitaria, buscan identificar y premiar aquellas iniciativas que demuestran cómo la innovación organizativa mejora directamente los resultados en salud de los pacientes con enfermedades oncohematológicas.

El proyecto premiado está liderado por Sara Barbadillo Villanueva, farmacéutica especialista en Oncohematología en el hospital Marqués de Valdecilla. Su objetivo fundamental es optimizar la organización asistencial de determinados tratamientos complejos para hacerla más eficiente, previsible y segura, mejorando sustancialmente la experiencia del paciente y la coordinación interna del hospital. “Recibir este reconocimiento supone una enorme satisfacción y una forma de poner en valor el trabajo conjunto de muchos profesionales implicados en mejorar la atención al paciente desde la práctica diaria. Es un impulso para seguir apostando por iniciativas útiles, realistas y centradas en generar mejoras concretas dentro del hospital”, explica Sara Barbadillo.

Un impacto directo en la vida del paciente: previsibilidad y seguridad

Más allá de la eficiencia de la Gestión Sanitaria, el proyecto tiene una traducción inmediata en la mejora de la calidad de vida de las personas en tratamiento. Tal y como detalla la especialista galardonada: “En el día a día, nuestra iniciativa permite ofrecer al paciente un calendario de perfusiones más estable y previsible, lo que facilita su organización personal, reduce la incertidumbre y mejora su vivencia del proceso asistencial”.

Al coordinar y agrupar las administraciones de los fármacos de una forma mucho más estructurada, el modelo implantado en Valdecilla logra disminuir los temidos retrasos, las cancelaciones o los cambios inesperados que puede haber en un gran hospital. “Esto se traduce en una atención más fluida, mejor coordinada y más segura. No solo mejora la eficiencia del circuito hospitalario, sino también la calidad percibida por el paciente, que recibe una asistencia confiable y centrada en sus necesidades reales”, añade Barbadillo.

La Farmacia Hospitalaria como motor de cambio en el SNS

Este enfoque resolutivo encaja a la perfección con la filosofía de los premios. Eloína Nuñez Masid, Coordinadora del Observatorio SEDISA de la Gestión Basada en Valor, recuerda que “la Gestión Sanitaria en el ámbito oncohematológico exige modelos más eficientes y coordinados. La Farmacia Hospitalaria es determinante: impulsa procesos asistenciales más ágiles, evalúa el valor terapéutico y contribuye a una toma de decisiones basada en resultados”.

Por su parte, desde la perspectiva de los pacientes, Begoña Barragán, presidenta de AEAL (Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia), destaca el valor de estas iniciativas recordando que el Servicio de Farmacia no es un mero dispensario, sino el lugar donde el tratamiento “se hace real”, subrayando la importancia de que los profesionales escuchen e integren las necesidades vitales de los enfermos en la organización del hospital.

Implantar un cambio de este calibre no está exento de dificultades. Sara Barbadillo reconoce que el mayor reto ha sido trasladar una idea de mejora a la práctica real de un entorno asistencial complejo, alineando las necesidades clínicas con la capacidad operativa y la viabilidad logística. “Este proyecto no se entiende sin la implicación y la colaboración de los distintos servicios y perfiles profesionales; la comunicación continua y la voluntad de construir soluciones conjuntas han sido esenciales”, recalca Sara Barbadillo.

De cara al futuro, el equipo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ya trabaja en consolidar el modelo y analizar su aplicación en otros procesos del centro. Además, destacan que se trata de una iniciativa con un “alto potencial de transferibilidad”, al partir de necesidades compartidas por la inmensa mayoría de hospitales del Sistema Nacional de Salud.