El liderazgo Ético, basado en el Ejemplo y la Confianza, Clave para el Bienestar en las Organizaciones Sanitarias

  • El programa Microformación de la Fundación profundiza en los valores humanos esenciales para ejercer un liderazgo transformador.
  • Alfred Sonnenfeld, médico y teólogo, analiza cómo la verdadera autoridad nace de la capacidad de hacer crecer a los demás y generar armonía en los equipos.

Madrid, 24 de abril de 2026.- En un entorno sanitario cada vez más tecnificado y complejo, la figura del Directivo y Directiva no puede limitarse a la gestión de recursos; debe aspirar a la excelencia humana. “El buen líder, el líder con excelencia, ha de estar, en primer lugar, en armonía consigo mismo. Solo desde esa armonía puede querer el buen desarrollo de las personas de su equipo y ayudarles a desplegar ese potencial inmenso que todos tenemos y que, a veces, se queda en una versión raquítica de lo que podríamos ser”, destaca Alfred Sonnenfeld, doctor en Medicina y Teología y profesor en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en el nuevo vídeo publicado por la Fundación Española de Directivos de la Salud (Fundación SEDISA) dentro de su programa Microformación de la Fundación.

El programa Microformación de la Fundación nace con el objetivo de continuar formando a los Directivos de la Salud a través de las voces de expertos de diferentes ámbitos que, en cada una de las formaciones, resaltan la importancia del papel del Directivo de la Salud. En palabras de Joaquín Estévez, Presidente de la Fundación SEDISA: “El verdadero valor de un directivo de la salud no reside únicamente en su capacidad técnica o de gestión, sino en su humanidad y en cómo inspira confianza a sus equipos. Con este programa apostamos por un liderazgo ético que ponga a las personas en el centro, porque está demostrado que solo cuidando el bienestar de nuestros profesionales podemos ofrecer la mejor atención a los pacientes”.

Durante su intervención, Sonnenfeld, autor del libro Liderazgo Ético, desmonta la visión autoritaria del mando para recuperar el sentido original del concepto. “La autoridad viene del verbo latino ‘augeo’, que significa fortalecer, hacer prosperar. El líder que tiene verdadera autoridad es aquel que logra que sus colaboradores se sientan a gusto y crezcan”, explica.

Para ilustrar este punto, el experto recurre a la historia de Thomas Edison y el papel de su madre, quien supo transformar una etiqueta de fracaso escolar en un estímulo de confianza. Según Sonnenfeld, esta es la esencia del liderazgo en nuestras organizaciones: “Inspirar confianza. El buen líder lidera primero con lo que es, segundo con lo que hace y tercero con lo que dice”.

Virtud y felicidad en el trabajo

El vídeo también aborda el impacto directo que tiene el clima ético en la salud y el rendimiento de los profesionales. Sonnenfeld subraya la importancia de la “amabilidad social” y de convertir los valores en virtudes prácticas, entendidas como la facilidad para hacer el bien.

“Cuando uno se ocupa de los demás, cuando es prosocial, sus propios genes actúan mejor. Buscamos entornos donde el trabajador se alegre el domingo por la noche de poder volver el lunes, porque sabe que actúa con responsabilidad y en un ambiente de confianza. Eso es lo que queremos también trasladar al trato con los pacientes”, termina.

Puedes ver todos los vídeos del programa PINCHANDO AQUÍ.