El Observatorio de Atención al Paciente evidencia el gran coste de la no atención sanitaria
Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP)
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La irrupción de la COVID-19 en 2020 ha traído consigo un escenario sin precedentes en muchos ámbitos como son el económico, el social y, por supuesto y, ante todo, el sanitario.
Como consecuencia, y desde que comenzó la pandemia en nuestro país, hemos visto cómo se ha puesto a prueba el Sistema Nacional de Salud, demostrando grandes debilidades del modelo sociosanitario de los cuidados de nuestros mayores y personas con dependencia, así como la incapacidad de llevar a cabo una correcta asistencia sanitaria y social a personas con enfermedades crónicas o síntomas cronificados.
Esta situación de inestabilidad sanitaria ha supuesto y supondrá graves consecuencias en la salud de las personas con patologías previas, afectando tanto a su estado físico como emocional, algo que, desde la Plataforma de Organizaciones de Pacientes hemos querido analizar a través del Observatorio de Atención al Paciente (OAP).
El Observatorio surgió para promover el conocimiento en torno a la situación de los pacientes en España y contribuir a generar un cambio efectivo en la gestión de la cronicidad, y desde él se han abordado las dificultades derivadas de la falta de atención sanitaria a las que se han enfrentado los pacientes crónicos durante 2020 y el alto coste que esta situación ha supuesto para ellos.
Así, se ha elaborado un estudio cualitativo que evalúa seis ámbitos de la Atención Sanitaria, como son el retraso en el diagnóstico, el acceso a la atención, el uso de TIC, la asistencia domiciliaria, la coordinación asistencial y las organizaciones de pacientes.
El retraso en los diagnósticos es uno de los problemas más relevantes evidenciados en el OAP. En él se refleja una elevadísima saturación de la Atención Primaria que ha repercutido directamente en la salud de aquellos pacientes para los cuales un diagnóstico precoz es clave para mejorar el pronóstico o el tratamiento de su enfermedad. En este sentido, tanto el OAP como el ‘Estudio de impacto sanitario del coronavirus en la atención hospitalaria a pacientes oncohematológicos’, desarrollado por la AECC, destacan datos realmente preocupantes como que 1 de cada 5 pacientes con cáncer no han sido diagnosticados o han sido diagnosticados tarde.
Otro de los problemas que, desde la POP, detectamos en el Observatorio es la dificultad en la derivación de pacientes desde Atención Primaria a la hospitalaria, teniendo como consecuencia la paralización de diversas pruebas o tratamientos tanto farmacológicos, como rehabilitadores. Estos datos nos preocupan seriamente ya que una gran cantidad de personas están dejando de ser diagnosticadas y atendidas.
De igual forma, con este informe hemos podido identificar las grandes dificultades que los pacientes han tenido a la hora de poder disponer de su tratamiento farmacológico tanto en la farmacia comunitaria como en el hospital. Es revelador que, durante los primeros meses de pandemia, el 80% de los pacientes encuestados afirmaban haber sufrido estas dificultades. Un dato que descendió hasta el 25% durante el último cuatrimestre del año pasado.
En este sentido, desde la POP llevamos mucho tiempo solicitando un sistema de dispensación domiciliaria que permita garantizar la cobertura terapéutica y asistencial de los pacientes. Este modelo, que contempla por ejemplo el envío de medicación a domicilio por parte de los hospitales de la red pública, llegó a instaurarse en algunas CCAA de forma puntual, pero requiere de una equidad y continuidad que garantice la seguridad de los pacientes.
Por último, es importante destacar otra de las cuestiones que más ha afectado a los pacientes crónicos, como ha sido y es la incertidumbre provocada por la falta de información. Cuando finalizó el primer estado de alarma, aún el 68% de los pacientes afirmaban no haber recibido información específica sobre las medidas preventivas que debían tomar, una situación muy complicada de abarcar para personas con patologías de riesgo.
PROPUESTAS A FUTURO
Desde la POP, creemos que todas estas debilidades mostradas en el SNS, así como los cambios y medidas que han conseguido instaurarse para solventarlos, deben ser aprovechados y tenidos en cuenta para redefinir el modelo de atención de los servicios sanitarios y sociales públicos, frecuentado en mayor medida por las personas con enfermedad crónica o síntomas cronificados.
Esta redefinición pasa por identificar las barreras y tomar medidas para mejorar la gestión de la cronicidad en tiempos de COVID-19 con la participación de todos los agentes sanitarios y sociales, incluidos los pacientes.
Para conseguirlo, desde la POP, hemos querido dar un primer paso identificando diez propuestas encaminadas a mejorar el actual Sistema Nacional de Salud:
- Redefinir e implementar la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad
- Potenciar las herramientas de diagnóstico.
- Garantizar la coordinación y cooperación asistencial.
- Implantar sistemas de información compartidos.
- Potenciar la atención domiciliaria.
- Incluir la rehabilitación como un servicio esencial en el tratamiento y continuum asistencial.
- Incorporar al paciente en la toma de decisiones.
- Garantizar la cooperación entre las Comunidades Autónomas.
- Mejorar y potenciar la telemedicina, ofreciendo una atención personalizada y que atienda a las necesidades de cada paciente.
- Integrar redes comunitarias. Acercar la prevención y el cuidado de salud a la comunidad, desde lo regional y hasta lo local.
