Discurso de Miguel Ángel Asenjo, socio de honor de SEDISA, durante la entrega del premio Avedis…

Discurso de Miguel Ángel Asenjo, socio de honor de SEDISA, durante la entrega del premio Avedis…

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Discurso de Miguel Ángel Asenjo, socio de honor de SEDISA, durante la entrega del premio Avedis Donabedian a la Calidad

GUEST POST

Miguel Ángel Asenjo, socio de honor de SEDISA y miembro del Consejo Asesor

Dignísimas autoridades, distinguida doctora Suñol, respetable público, apreciados amigos y queridos familiares.

Yo hoy no tengo consejos que dar o sugerencias que ofrecer. Sí agradecimientos, y en abundancia. Y no sólo míos sino de todos los premiados.

En primer lugar, a la Fundación Avedis Donabedian, fruto del esfuerzo de muchos, pero especialmente de quien la preside, la doctora Suñol, quien de la nada, bueno de la nada no sino de su talento y constancia, ha creado esta institución que es referente internacional. Este Premio me honra enormemente.

En segundo lugar, a los ciudadanos, que, como potenciales enfermos, seguros contribuyentes y probables votantes, han establecido las condiciones propicias para disfrutar de unas estructuras sanitarias que ayudan a retrasar la fecha de ejecución de la sentencia de muerte con la que se nace, por decisión inmutable de la naturaleza.

En tercer lugar, a los sanitarios, activos defensores de nuestra salud. Ellos, ustedes sanitarios, muestran diariamente su vocación, capacidad de ayuda y sacrificio. He sido un privilegiado observador de ello. Soy un eslabón de la cadena de cinco generaciones seguidas de médicos. Mis dos abuelos lo fueron, mi padre lo fue, yo lo soy, una hija lo es y una nieta acaba de obtener un excelente número en el examen Mir. Y qué decir de la enfermería, imprescindible, vocacional y sacrificada. Y de tantas personas implicadas en ayudarnos a alargar la vida, de la que nosotros, con nuestro estilo de vida, somos los principales gestores. Mi sincero agradecimiento a todos. Son, fundamentalmente, buenas personas. La presencia de la pandemia Covid lo ha hecho evidente a ojos de todo el mundo.

Y gracias, también, a los enfermos y sus familiares a cuyas sugerencias, quejas y reclamaciones escritas otorgué el máximo de importancia, las atendí, las trasladé a los implicados, analicé la respuesta y las contesté, agradeciéndoles lo mucho que ellas nos ayudaban a mejorar la calidad y la organización, más que las felicitaciones, de las que también hubo.

Y a los estudiantes que sin pretenderlo enseñan, pues para relacionarse con ellos hay que actualizar los conocimientos, ordenar las ideas con precisión y expresarlas con claridad.

Y a la familia Clínic, a la que dediqué casi todo mi tiempo durante más de cuarenta años. Como antes había hecho, a partir de enero de 1966, como director-gerente, en los hospitales de la Diputación de Jaén, durante dos años y medio, y siguieron otros tres, a partir de 1968, en el Hospital General de Asturias, donde comenzó el sistema MIR cinco años antes, a iniciativa del joven Jefe de Cirugía Cardiaca, Dr. Fernando Alonso-Lej, recién venido de formarse en Estados Unidos, y por decisión expresa del gerente del Hospital, el catalán Dr. Carlos Soler Durall a quien se debe, también, el inicio de la modernización organizativa hospitalaria española, a partir de 1960. Ambas novedades, sistema MIR y organización hospitalaria, fueron aplicadas a la Clínica Puerta de Hierro de Madrid de la Seguridad Social por su director, el Dr. Segovia de Arana, a partir de 1968. Desde allí se extendieron al resto de las instituciones españolas.

Y también agradezco especialmente, y mucho, a la familia propia que inicié hace ya casi sesenta años y a la que dediqué el tiempo que me quedó libre después de cumplir con las obligaciones profesionales. Hoy, es lo más valioso que tengo.

Todos esos grupos y personas hacen efectivo el certero proverbio que dice que quien tiene salud tiene esperanza y quien tiene esperanza lo tiene todo, porque en la vida te afanas en buscar seguridad y al final te cercioras de que no existe, ya que la incertidumbre lo domina todo. A la vez que te das cuenta de que los ríos grandes lo son porque fluyen en una cota inferior a sus afluentes, como les ocurre a las personas y directivos inteligentes con respecto a sus compañeros y colaboradores.

La vida es acción y para ella se necesita, en primer lugar, información, o sea conocer las cosas, la sigue el conocimiento que consiste en relacionarlas y finalmente la sabiduría por la que se hace lo adecuado, adecuadamente. Y con la certeza de que nuestro futuro empieza en este momento, podemos decir adiós al pasado y seguir actuando, teniendo presentes los errores cometidos. Porque, aunque el pasado es inamovible, orienta los pasos del futuro. Alguien ha sintetizado, y no sé si con razón, que dirigir consiste en que los demás hagan lo que tú quieres porque ellos quieren. En cualquier caso, si alguien en la cúspide tiene éxito, sea hombre o mujer, jurista o técnico, es un comerciante.

Como dije al principio no puedo dar consejos, pero me ha sido útil el de mi madre, maestra de pueblo. Apenas entrado en el llamado uso de razón me dijo: no pretendas ser el mejor de todos, pero sí el mejor de ti mismo, haz extraordinariamente bien lo ordinario y aprende a no dejar de aprender. Lo he intentado.

También me ha sido muy útil el que don Quijote dio a Sancho. Le dijo: sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.

Así que, si lo dicho no ha sido gustoso, al menos que haya sido breve.

En nombre de los premiados y en el mío propio muchas gracias a la Fundación por los premios y a todos ustedes por acompañarnos.