Engranajes, correas de distribución y amortiguadores en el mundo de la salud
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Somos parte de una maquinaria compleja y delicada, que mueve el mundo y la salud de sus habitantes. Cada pieza tiene su función y su importancia, desde el más pequeño tornillo hasta el más grande engranaje. Sin embargo, a veces olvidamos nuestra conexión con el todo, y nos aislamos en nuestra propia realidad.
Los directivos de salud somos los encargados de mantener el equilibrio y la armonía de esta maquinaria, de facilitar la comunicación y la colaboración entre sus partes, de resolver los conflictos y las tensiones que puedan surgir. Podemos actuar como amortiguadores, absorbiendo los golpes y las presiones que vienen de arriba y de abajo, o como correas de distribución, transmitiendo las órdenes y las directrices sin cuestionarlas ni modificarlas.
Pero lo que nunca debemos olvidar es que nuestro trabajo consiste en liderar, no en mandar; en motivar, no en imponer; en escuchar, no en ignorar.
Esta labor es especialmente difícil en los centros de salud, donde los coordinadores tenemos que lidiar con las demandas y las necesidades de los pacientes, de los profesionales, de las gerencias y de las autoridades sanitarias. A veces nos sentimos solos y desamparados, sin apoyo ni reconocimiento. Otras veces nos sentimos orgullosos y satisfechos, al ver los resultados de nuestro esfuerzo y dedicación.
Cuando algún paciente me pregunta si soy el “encargado” del centro de salud, sonrío y le digo que sí, que me encargo de todo lo que puedo, pero que también cuento con la ayuda y la colaboración de todos los que forman parte de este equipo. Porque sé que solo juntos podemos hacer funcionar esta maquinaria maravillosa que es la sanidad pública.
Alfonso Piñana López. Coordinador Médico Centro de Salud Docente Cartagena Oeste. Area 2 Servicio Murciano de Salud
