El capital humano, factor crítico en el desarrollo del Sistema Nacional de Salud

El capital humano, factor crítico en el desarrollo del Sistema Nacional de Salud

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El capital humano, factor crítico en el desarrollo del Sistema Nacional de Salud

José Antonio Moreno, Presidente de Gihsa

En Directivos

Se dice, y probablemente es cierto, que el Sistema de Salud Español está entre los mejores del mundo. Pero al margen de que sea cierto o no, es obligado llevar a cabo acciones que garanticen su mejora continua. Para estar entre los mejores, para ser competitivos, nuestro Sistema de Salud de las Autonomías, debe alimentarse de varios nutrientes, uno de los cuales es el Capital Humano. Con el fin de potenciarlo y desarrollarlo, surge el concepto de Gestión del Conocimiento.

Pero dejemos por un momento las declaraciones más o menos rimbombantes y fijémonos en nuestro entorno más directo y personal. ¿Cuál es el nivel de competencia profesional de las personas que trabajan en mi hospital, en mi servicio? ¿Existen indicadores y estándares para saberlo? ¿Mis colaboradores y colegas tenemos la posibilidad de crecer humana y profesionalmente? ¿Existen planes de desarrollo y promoción para el personal del hospital o del centro de salud? ¿Existe partida presupuestaria para esta actividad? ¿Qué hacen los responsables de liderar procesos de desarrollo y transformación de los profesionales para conseguirlo?

El Capital Humano es esencial para conseguir que nuestro sistema de salud esté entre los mejores del mundo, debiendo fortalecerse a través de programas de formación que consideren al ser humano íntegramente y no solo como trabajador o profesional. La UNESCO y su Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI propusieron que la educación se estructure en torno a cuatro “pilares del conocimiento”:

• Aprender a conocer: Comprende la interpretación del mundo, la curiosidad intelectual, el sentido crítico y la propuesta de soluciones para los problemas de la sociedad.

• Aprender a Hacer: Con el propósito de configurar la llamada “competencia profesional” que incluye el comportamiento social, aptitud para trabajar en equipo, iniciativa y capacidad para asumir riesgos y responsabilidades.

• Aprender a Convivir con los Demás: en ambiente de cooperación y participación.

• Aprender a Ser: Implica el desarrollo de la persona, el autodescu-brimiento incrementando su capacidad de creatividad e iniciativa.

En la elaboración de programas de formación que potencien el Capital Humano con garantía, hay que tener en cuenta las siguientes premisas:

• La Política de Formación debe integrarse en el desarrollo de la Cultura Organizacional y la Dirección Estratégica del hospital o centro de salud.

• La Formación debe estructurarse de forma sistematizada y planificada, en un proceso continuo permanente.

• Tiene que orientarse al desarrollo de habilidades y captación de conocimientos específicos.

• Tiene que generar procesos de desarrollo concretos que deben ser objeto de seguimiento y evaluación.

Todas las escuelas e instituciones (incluidos los colegios profesionales y sindicatos) que asumen responsabilidades en la formación de los profesionales (la mejor manera de potenciar el Capital Humano) deben reflexionar sobre su importante misión en la mejora continua de nuestro Sistema Nacional de Salud y en el desarrollo humano y profesional de los trabajadores y profesionales que lo configuran. Los programas deben elaborarse con los criterios adecuados. No se trata de aprovechar los recursos docentes de las mismas, ni tampoco de satisfacer las expectativas de los profesionales alumnos. Se trata de conseguir potenciar y facilitar el desarrollo humano y profesional de los integrantes de ese Capital Humano que hace que nuestro Sistema Nacional de Salud sea lo que es y pueda llegar a estar, de forma permanente entre los mejores del mundo.

En el momento actual la situación es bastante clara. Nadie duda de la importancia que tiene la gestión del conocimiento, el aprendizaje y la capacitación profesional para la mejora continua del Sistema Nacional de Salud. Los recursos disponibles han adquirido una importancia que nunca tuvieron antaño, en nivel de financiación y recursos y entidades formativas. Pero quizás donde se requiere mayor esfuerzo de mejora, donde parece más necesario el cambio y la reforma es en la definición metodológica de la oferta formativa.

La nueva pedagogía de adultos, la “andragogía”, requiere mayor eficacia en la utilización de los recursos disponibles. ¿Cuántas escuelas e instituciones que realizan actividades formativas para los profesionales del sistema nacional de salud tienen desarrollado el llamado “Contrato de Desarrollo Personal”? Este no es mas que una estrategia voluntaria y pragmática que permite a los profesionales establecer su propio plan de formación, y a la organización optimizar los recursos con que cuenta. Las ocho etapas de que consta el contrato de desarrollo personal constituyen un medio eficaz de elaboración de programas, en los que el docente guía al alumno, ayudándole a diagnosticar sus necesidades de formación y capacitación, estableciendo con él sus objetivos, eligiendo conjuntamente los medios más adecuados, y determinando las estrategias de evaluación que resulten más interesantes.