Fundación A Víctimas de Tráfico
Teresa Viejo. Embajadora Fundación A Víctimas de Tráfico.
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¿Qué haces tú aquí? La pregunta se desliza enseguida, apenas intercambiamos un afectuoso saludo en cada reunión donde represento a la Fundación A Víctimas de Tráfico, y brota con esa extrañeza con la que solemos contemplar los accidentes de tráfico, como si fuesen anomalías del destino de los demás, no del nuestro. Con la distancia de lo que nunca nos va a suceder porque, además, nosotros no somos conductores imprudentes.
“Sé bien lo que sienten los accidentados”, respondo. “¿Tú?”, inquieren con sorpresa. “Sí, yo”. La sufrí. Esa sensación de darse la vuelta tu vida como un calcetín, de que tu mundo acababa de reventar junto a la carrocería. Por ello me adherí hace ya cuatro años a esta tarea altruista y desinteresada de la Fundación, tendiendo puentes allí donde el accidentado y sus familiares (todos ellos víctimas) solo ven piezas inconexas. Y lo hago convencida de que en este viaje vamos a crecer juntos.
La terapia de las psicólogas -son mayoría femenina- de la Fundación ayuda a amortiguar el trauma tras el momento crítico del impacto, pero una vez superado nacerán otros retos a los que es preciso dar respuesta cualificada. Ellas trabajaban en los hospitales donde se produce el ingreso de la víctima, respetando la privacidad y los criterios sanitarios, contribuyendo a una recuperación con las menores heridas posibles porque a veces las emocionales son las más lentas de restañar. De ahí la necesidad de suscribir convenios con cada comunidad autónoma donde colaboramos, que amparen nuestro propósito social; subrayando que nuestra ayuda -psicológica y/o asesoramiento jurídico- es gratuita y sin ánimo de lucro, porque nuestro objeto es ayudar a quien más lo necesita. Accidentado y familia.
Sin olvidar las alianzas con empresas, fundaciones, centros de rehabilitación e inserción sociolaboral, ya que nos superamos escuchando, cooperando, impulsando nexos con quienes poseen objetivos paralelos. Ocupando el hueco de esa mano a la que echas en falta cuando las tuyas no encuentran un volante al que asirse.
Aun así, necesitamos sumar más voluntades a nuestro proyecto porque el accidentado de tráfico debe de componer una vida nueva y precisa de nuestro apoyo: hoteles a precios accesibles para la estancia de los familiares, billetes económicos para los desplazamientos, adecuación de las viviendas, descuentos en prótesis, etc.
Cuesta imaginarse un futuro sin accidentes de tráfico. De forma macabra se diría que representan un peaje por ganar movilidad. Al mismo tiempo, sí proyecto un escenario donde, desde la empatía y la conciencia de que podríamos estar en ese lugar, la víctima disponga de una nueva oportunidad para vivir con garantías. Mi propósito es que compartas conmigo esta experiencia, que sientas que estamos cerca si te somos útiles y que sigas cada uno de nuestros progresos.
Los hacemos por ti.
