Expedición de la Fundación Pondera en la República Democrática del Congo en el Hospital Kipuki
Fco Javier Valbuena Ruiz
Socio de SEDISA y Presidente de la Fundación Pondera
En Directivos
Desde que salimos de Madrid hemos tardado tres días en llegar finalmente al Hospital Kipuki. Han sido más de 20 horas en coche, de las cuales 15 han sido por unos caminos infernales donde todo el terreno se quedaba atrapado en el lodo.
Hemos estado todos estos días conociendo en profundidad la realidad asistencial del Área de Salud de Kafakumba, algunos datos que creo pueden ser significativos:
Su tamaño es similar a todo Euskadi, tiene una población de 285.000 habitantes; existen 14 centros de salud repartidos por todo el territorio. En dichos centros de salud no hay personal sanitario, solo alguna persona del lugar que ha recibido algún mínimo tipo de adiestramiento en el manejo de patología básica y cuidados.
El hospital Kipuki es el Hospital General de Referencia para toda el área sanitaria. En República Democrática del Congo está catalogado como de segundo nivel. El hospital de referencia de primer nivel está a 800 kilómetros y las 20 horas que hemos tardado en llegar.
Nuestro hospital cuenta con 76 camas, un quirófano y un paritorio. No tiene agua corriente, no tiene electricidad, por consiguiente, todo el equipamiento que podamos imaginar y sea eléctrico, no dispone de él.
En cuanto a personal, la situación apunta en la misma dirección: un médico. Efectivamente, no ha habido ningún error, de forma que un único médico atiende toda esta área sanitaria desde el Hospital Kipuki; dos enfermeras y ahí se termina el personal con estudios. El resto de personas asistencial, 15 personas, han sido instruidos con la práctica diaria con estos profesionales.
Creo que es fácil hacerse una idea de la situación con estos datos. Estamos realizando un análisis detallado con el objetivo de realizar un plan estratégico que nos oriente en todas las acciones que hay que acometer para convertir este hospital de referencia en un centro que, al menos, tenga la capacidad de resolver patología básica de forma satisfactoria. Las muertes por falta de medios son incesantes y, por desgracia, como siempre, los más débiles son los que más las padecen, los niños.

