Directivos del futuro para una sanidad participativa

Directivos del futuro para una sanidad participativa

Hoja de ruta felix Dulce

Dra. Dulce Ramirez Puerta. Directora médica Hospital Universitario Infanta Cristina. Vicepresidenta primera de SEDISA

¿Cuáles son los retos que definirán el futuro de nuestras organizaciones de salud? La Hoja de Ruta 2026 en Gestión Sanitaria, un proyecto de SEDISA, reúne a una destacada red de directivos multidisciplinares para dar respuesta a esta pregunta. Una iniciativa colaborativa que transforma la experiencia directiva en una guía estratégica fundamental para liderar la sanidad que viene.

En la actualidad nos encontramos en un momento de cambio y trasformación, donde la sociedad tecnologizada está formando parte de nuestra vida personal y profesional. El mundo tecnologizado, encabezado por la IA, el big data y el metaverso, está obligándonos de una manera inexorable a una trasformación radical de nuestros entornos asistenciales. Esto ha posibilitado la eclosión de paradigmas emergentes como el liderazgo trasformativo, las organizaciones osmóticas o el One Health. Sin embargo, nuestro marco reglamentario y organizativo sigue anclado en el siglo pasado. La Ley General de Sanidad y el Decreto que establece la estructura de los hospitales en España Real Decreto 521/1987) son heredados de los años 80. Con unos marcos organizativos tan rígidos y poco adecuados para adaptarse a la realidad que vivimos en este primer cuarto de siglo XXI, tenemos un problema desde los equipos directivos para conciliar ambos mundos y poder dar soluciones reales y adecuadas a nuestros conciudadanos.

Por todo ello, desde SEDISA, hemos trazado una hoja de ruta clara para tratar de trasformar la realidad del directivo de la salud y adaptar su perfil a las necesidades reales.

En primer lugar, hemos implementado el proyecto DPC de Desarrollo Profesional Continuo del directivo de la salud, en un intento claro de dotar al directivo de un ciclo de mejora continua de sus competencias profesionales. Un extenso grupo de trabajo ha definido todo el mapa competencial de los diferentes perfiles directivos de la salud, adaptando estas competencias a sus responsabilidades, ya sean directores gerentes, directores médicos u otros mandos intermedios. Este proyecto entronca con la profesionalización del perfil directivo y nos ha obligado a la definición, no solo de los conocimientos, sino de las habilidades y destrezas y las actitudes de nuestros directivos. Este intenso trabajo de reflexión nos ha llevado de una manera natural a plantearnos que, si necesitamos un directivo competente y profesionalizado, sería factible crear un Grado de Gestión Sanitaria, que remede a algunos de los ya existentes en otros países de nuestro entorno y Latinoamérica. Por todo ello, en los últimos cinco años que engloban la anterior legislatura y lo que llevamos de ésta son una realidad ya los proyectos de DPC y la creación del Grado de Gestión Sanitaria que hemos conseguido planificar y organizar junto a la Universidad Europea de Madrid y que comenzará su andadura en el próximo curso académico. Como colofón a todo ello y derivado de la definición del mapa de competencias, hemos creado una Escuela de Liderazgo para los directivos de la salud, al estar en la convicción de que todas las competencias del directivo, no pueden ser únicamente técnicas, sino que las competencias relacionales son requisitos básicos para gestionar en nuestras organizaciones. La alta complejidad y dinamismo de nuestras organizaciones sanitarias junto a la inestabilidad que presentan requiere de unos perfiles directivos que sepan leer la organización, dinamizarla y liderarla desde los principios del humanismo afectivo transformacional. Competencias como la empatía, la compasión, la escucha activa, las habilidades comunicacionales, se han imprescindibles en el buen gestor.

Desde SEDISA hemos redefinido el modelo del nuevo directivo, un directivo capaz de gestionar la incertidumbre y el cambio, técnicamente cualificado y humanamente competente. La dificultad en el relevo generacional de los equipos directivos que es una realidad inapelable debemos contraatacarla con la motivación y el empuje de nuevos perfiles a través de nuestros proyectos. Como decía el filósofo Albert Schweitzer, lo más importante que debemos hacer es co-crear de una manera participativa, entre todos, qué tipo de mundo queremos. Desde SEDISA hemos definido qué tipo de directivo queremos para los nuevos tiempos y qué directivo necesitan nuestras organizaciones, nuestros profesionales y nuestra sociedad.

Este nuevo directivo cualificado servirá de estímulo para que podamos realizar una renovación generacional que posibilite el cambio hacia un nuevo mundo. Nuestra responsabilidad como directivos, es ceder el testigo a los que vienen detrás de nosotros y garantizar la continuidad, sin estridencias, orgánicamente, de una manera natural y sosegada. Ahora solo hace falta que el poder legislativo encuentre la madurez y el compromiso necesarios para realizar la trasformación legislativa que requiere nuestra sociedad.